El fallecimiento de una persona supone la apertura de la sucesión y la transmisión de todo su patrimonio a los herederos. Teniendo en cuenta las ventajas fiscales, la escritura de herencia supone el pacto entre los herederos para repartirse, en la forma prevista por el causante o de común acuerdo, los bienes hereditarios.

Fallecida una persona, los herederos disponen de un plazo de 6 meses para liquidar el impuesto de sucesiones. La escritura de herencia es el documento que firman ante notario para hacer un inventario de todos los bienes incluidos en la herencia, fijar su valoración y proceder al reparto, de acuerdo con las cláusulas contenidas en el testamento, las normas legales o los acuerdos que, sobre el reparto, puedan llegar a firmar los herederos.

Los documentos necesarios para preparar la escritura son: i) título sucesorio (certificado de defunción, certificado de últimas voluntades y copia autorizada del testamento o acta de declaración de herederos abintestato); ii) documentos relativos a bienes incluidos en la herencia (relación de bienes y deudas, certificado de saldos bancarios, escritura de propiedad de inmuebles, etc.); y iii) certificado de seguros de vida.

Desde la notaría le asesorarán sobre la fiscalidad de la herencia y los concretos bienes que deben aportarse y podrán realizar todas las gestiones y trámites relacionados con la herencia.

 

La información contenida en esta página web es orientativa, de modo que las circunstancias del caso, el tipo de bienes, las condiciones personales o la fiscalidad aplicable aconsejan que se ponga en contacto con la notaría para que reciba un asesoramiento personalizado.